1.
Cuando profundizo y pretendo efectos
monocorde surto palabras sin aire
vuelto serio pierdo la sonrisa
me toma lo adusto
cuello recto contracturado me clavo a la silla
aún con el respaldo mullido
miro el fondo sin vista
el negro traga los ojos
auditorio intenso
y soy víctima
de mi propio
efecto surtido.
2.
Engolado en el lenguaje colma la sala
declamando sensualidades previsibles
usa y reúsa ese chasquido lascivo
la lengua se asoma, húmeda y roja
pretende seducir a la distancia
máquina de escribir repiqueteando un palabrerío
violación lenta para escucharse enaltecido
encaramado en el podio de sus ojos
incendia los sonidos
acude a muletillas y se transporta con sonidos
cada vez menos audibles
excepto para sí
saturación oral.
3.
Gestar de nuevo
alumbrar un texto y leerlo
en voz sinfónica
des-traído de mí aflojo
lo solemne, suelto la corbata y un botón
el examen avanza sobre mí y descorro la seriedad
telón al fondo instrumental
convoco al genio de mis deseos
son concedidos y brotan descoordinados
ruidosos corporizan corcheas grises
coloridos al tocarlos
carne chiste o humorada
sospecho de las luces deslumbrándome
las casualidades no existen
son azares conducidos
por voces inaudibles
grandes maestros de coincidencias
hace suceder que los extremos
por fin confluyan.
y cuando crezcas verás
tu película, este cumpleaños, papá se fue
antes
que llegaras al año
cuando lo cuentes ¿qué dirás?
quedaron filmadas las lágrimas
espejadas en un video
que mostraban a tu papá
con sonrisas no plenas
como aviso de ausencia.
La risa casi sin sonido
gritos de los que vinieron
para este cumple con payaso
triste
y lo vemos en fotos
se retiró tan poco
antes
sin pensión, sin vida.
tu película, este cumpleaños, papá se fue
antes
que llegaras al año
cuando lo cuentes ¿qué dirás?
quedaron filmadas las lágrimas
espejadas en un video
que mostraban a tu papá
con sonrisas no plenas
como aviso de ausencia.
La risa casi sin sonido
gritos de los que vinieron
para este cumple con payaso
triste
y lo vemos en fotos
se retiró tan poco
antes
sin pensión, sin vida.
Wahel cumple 1 año
Mis ventanas dan a un jardín
ocho pisos abajo
amortiguados los ruidos colectivos
la furia de las aceleradas
y las frenadas chillonas
escucho lejanas construcciones
sierras martillos y amoladoras
metales golpeando metales
ecos de algo que apenas veo
y el goteo, dentro
esa canilla imperturbable
se opone tímidamente
en tanto el sol reaparecido
increíble, tibio, amoroso
me cierra los párpados
tirados en mi cama
para escuchar en tanto silencio
los sonidos de mi alma
respirando bajito
para dejar hoy por un rato, fuera
esa angustia tan ruidosa.
ocho pisos abajo
amortiguados los ruidos colectivos
la furia de las aceleradas
y las frenadas chillonas
escucho lejanas construcciones
sierras martillos y amoladoras
metales golpeando metales
ecos de algo que apenas veo
y el goteo, dentro
esa canilla imperturbable
se opone tímidamente
en tanto el sol reaparecido
increíble, tibio, amoroso
me cierra los párpados
tirados en mi cama
para escuchar en tanto silencio
los sonidos de mi alma
respirando bajito
para dejar hoy por un rato, fuera
esa angustia tan ruidosa.
INMOVIL (serie)
1.
Una pesada Voigtlander
no escapo al ojo de mi padre
enfoca a través mío
me congela su mirada
blanco negro recordatorio
un estuche rígido la envuelve
cuero duro analógico
el presente en el pasado
La densa Voigtlander
lenta no me apura
sin correr a la pantalla
descubro tardíamente la realidad
es un rollo propulsado
a mano sin motor
Esas fotos avejentadas
admiten retoques
puedo romperlas
querría quemarlas
las escondería
me es imposible borrarlas
2.
Me enojo con mi pasado
es pesadez
un limbo que habito
insignificante
me tensiono en el presente
masivamente desplazo ideas
otra noche padre de nada.
creando seres en las líneas
para otros
me hubiera parecido imposible
hundirme entre tanta paradoja
agujero inmenso que me traga
asfixia mi jadeo
por más que empuje fuerte
- a las piñas -
no vienen a mí.
cada vez más huecas
Una pesada Voigtlander
no escapo al ojo de mi padre
enfoca a través mío
me congela su mirada
blanco negro recordatorio
un estuche rígido la envuelve
cuero duro analógico
el presente en el pasado
La densa Voigtlander
lenta no me apura
sin correr a la pantalla
descubro tardíamente la realidad
es un rollo propulsado
a mano sin motor
Esas fotos avejentadas
admiten retoques
puedo romperlas
querría quemarlas
las escondería
me es imposible borrarlas
2.
Me enojo con mi pasado
es pesadez
un limbo que habito
insignificante
me tensiono en el presente
masivamente desplazo ideas
3.
Ahora la birome toma todo
no anticipo ningún final
tejiendo el género
la red me atrapa
deshaciéndome con el verso
imprevisible
los indicios surgen marchando
retumban concluyentes
poco puedo saber
siendo yo sin mí
el que escribe en un rincón
sin plano a mano ni panorámica
solo encuentro buscando
a tientas en la longitud
inconmensurable la onda
vibración que me hace temblar
diciéndome secretos sin letra
inanunciable cierre
o telón final.
4.
padre
miembros que hibridan
ejercito lo ausente
no voy para acá (ni para allá)
espermas lágrimas sudor
todo lo destilo
en formas rescatadas
trepando reptilíneas y me enredan
una foto tocada, desenfocada
yo
atado al mástil
un Ulises que no cede
no me tienta el canto
tapo mis sentidos, cera y vendas
amurado a mis anclas
perforo el casco
para no sucumbir a mí
en este intento
5.
Adoro el aire frío, interrumpirlo
con el café y espiar
gente perseguida meneada
la veo en las frías ventanas
los apurados
reciben un freno a sus ambiciones
los remolones un empujón
y amo en la salida
recuperar su ímpetu
aún cuando los sucios escapes
empañen su envoltura
mientras la cara y mis manos
buscan refugio que no siempre
puedo darles.
6.
Disto mucho de eso
que querría.
doy pasos largos, demasiado (casi tan largos como este verso que se estira mucho)
al mismo tiempo avanzo sin convicción
bajo el sol de noche extinguido
tacto un futuro en las yemas insensibles
toqueteo mi cuerpo vuelto objeto
las sombras se colorean, atrás
a mis espaldas
un gigante me enfrenta
ese glaciar inabarcable a mi lente
gélido y blanco
me deslumbra la postal que queda
todo paisaje en que merodeo
para volver a su lugar
foto con ojos
distante
y me apena.
Ahora la birome toma todo
no anticipo ningún final
tejiendo el género
la red me atrapa
deshaciéndome con el verso
imprevisible
los indicios surgen marchando
retumban concluyentes
poco puedo saber
siendo yo sin mí
el que escribe en un rincón
sin plano a mano ni panorámica
solo encuentro buscando
a tientas en la longitud
inconmensurable la onda
vibración que me hace temblar
diciéndome secretos sin letra
inanunciable cierre
o telón final.
4.
padre
miembros que hibridan
ejercito lo ausente
no voy para acá (ni para allá)
espermas lágrimas sudor
todo lo destilo
en formas rescatadas
trepando reptilíneas y me enredan
una foto tocada, desenfocada
yo
atado al mástil
un Ulises que no cede
no me tienta el canto
tapo mis sentidos, cera y vendas
amurado a mis anclas
perforo el casco
para no sucumbir a mí
en este intento
5.
Adoro el aire frío, interrumpirlo
con el café y espiar
gente perseguida meneada
la veo en las frías ventanas
los apurados
reciben un freno a sus ambiciones
los remolones un empujón
y amo en la salida
recuperar su ímpetu
aún cuando los sucios escapes
empañen su envoltura
mientras la cara y mis manos
buscan refugio que no siempre
puedo darles.
6.
Disto mucho de eso
que querría.
doy pasos largos, demasiado (casi tan largos como este verso que se estira mucho)
al mismo tiempo avanzo sin convicción
bajo el sol de noche extinguido
tacto un futuro en las yemas insensibles
toqueteo mi cuerpo vuelto objeto
las sombras se colorean, atrás
a mis espaldas
un gigante me enfrenta
ese glaciar inabarcable a mi lente
gélido y blanco
me deslumbra la postal que queda
todo paisaje en que merodeo
para volver a su lugar
foto con ojos
distante
y me apena.
7.
otra noche padre de nada.
creando seres en las líneas
para otros
me hubiera parecido imposible
hundirme entre tanta paradoja
agujero inmenso que me traga
asfixia mi jadeo
por más que empuje fuerte
- a las piñas -
no vienen a mí.
cada vez más huecas
8.
(padre)
Entre paréntesis silenciado
suspendido como bruma débil
entre bocas se esconde
triste una, otra sonríe y lo encierran
hablan quedamente de eso
que está
En medio
Entre paréntesis cayendo
Aguacero salado muy lóbrego
se desprenden los gajos de ése
retoño sin germinar
un inicio tardío
que se frenó ahí
En el medio
Lapso entre paréntesis
Inmóvil fluir de vida
me tiró violentamente
Al medio
Me callé
caí
a punto de gemir una súplica
suspendido como una instantánea
Entre paréntesis silenciado
suspendido como bruma débil
entre bocas se esconde
triste una, otra sonríe y lo encierran
hablan quedamente de eso
que está
En medio
Entre paréntesis cayendo
Aguacero salado muy lóbrego
se desprenden los gajos de ése
retoño sin germinar
un inicio tardío
que se frenó ahí
En el medio
Lapso entre paréntesis
Inmóvil fluir de vida
me tiró violentamente
Al medio
Me callé
caí
a punto de gemir una súplica
suspendido como una instantánea
(paréntesis entre paréntesis)
padre. yo
padre. yo
EFIMERO
Hace tiempo que buscaba la palabra. Y es como casi siempre en medio de esas lecturas compulsivas, azarozas y desordenadas, mientras preparo una cena o un café, pensando que leyendo en esa forma desperdigada no perderé tiempo o lo ganaré, es que ella apareció. Tan sutil, tan sin nada para decir, excepto eso. Que la vida se termina, que los placeres se acaban apenas uno entra en ellos: la primera pitada o cucharada de helado, la primera vez que se desnuda delante de uno. Y que casi todo lo que se hace habrá que recomenzarlo: dormir, limpiar la casa, ordenar el desorden que generé hasta dos minutos antes y que se reinstalará dos segundos después, que el viaje habrá de terminar y me pondré inmediatamente a pensar en el siguiente. Que después de ido, serás mármol con una foto en un lugar desolado, aunque verde por fuerza de algunos, y otros que lucran con la vista que tienen los cementerios. Y que si te fue muy bien y tenés éxito, al menos en los cánones que nos gusta a los medio burgueses, seguro que siempre acarreará esa sensación, esa emoción. Es el momento en que lo provisorio (y no es esta palabra la que hallé) se vuelve epifanía o teofanía, expresión de una religión muy moderna o posmoderna. Dios manifestado entre nosotros como eso, como lo que se convoca en cada espasmo, en cada suspiro, en cada soledad no buscada. Está en el rechazo amoroso o el impensado fraude entre amigos. Dios (para mí con minúsculas, es dios) me obsede y me gusta como suena: obsede. Es el que garantizaba a mis antepasados en algún lugar entre los Cárpatos, que las cosas sucederían cada año, el día del perdón con su ayuno, el vino casero de pesaj y la llegada de algún nuevo pariente.
Y ahora nada.
O nado en esta nada de la que quiero hablar y me persigue. Quizá está en cada pastilla que tomo para ir a dormir, en cada despertar a las cuatro menos cuarto (siempre a la misma hora, como un reloj…) y que quiebra cualquier sueño repetido. Como hoy, en que Hugo B. me hablaba de algo como CTC, no sé qué será, debe ser la sigla de otra empresa más. Otro lugar en que deberé decir algo que quede como eco, resonando y que en unos años cuando pase por el frente de ese edificio, no sé si estará allí. Y Hugo me dije, es Hugo K. a quien no veo desde hace un año, luego de un reencuentro que creí sería para siempre. Y me desperté. Pensé, con la mano sosteniéndome en el baño, que quizá era eso. Que ambos eran pasajeros en mi vida. Que por más que quiera, nada me asegura que estén vivos cuando los llame.
Hablo de lo efímero. Las lecturas, las comidas, casi todo es así. Es efímera la ideología. Pero, frente a la palabra escrita, algo queda en su lugar. La puedo duplicar, copiar, scannear, memorizar como en Fahrenheit 457 o en la fantasmagórica biblioteca de la sombra del viento mantenerla en reserva. Por eso me obsesiona el papel escrito, y por eso también sueño con una biblioteca de pared a pared. Me fascinan los bibliófilos, los que compran primeras ediciones, fetichizando lo que no es más que papel con tinta. Estoy seguro que no lo hacen por el valor económico, para eso están los cuadros que combinan mejor con el mobiliario: no tienen ácaros ni generan alergia.
Un Partenón construido con libros prohibidos, envueltos en plástico para celebrar la llegada de la democracia y ahuyentar a los biblioclastas, bibliófagos y bibliófobos, los que ven allí una fuente de terror profundo. Un dispositivo temporal contra lo efímero de la memoria humana.
La de las generaciones.
Efemérides, fecha que pasa y no se repite.
Efímero, día en que vibro con cada letra cursiva, magia de los ojos en la página y su reverberación.
Y ahora nada.
O nado en esta nada de la que quiero hablar y me persigue. Quizá está en cada pastilla que tomo para ir a dormir, en cada despertar a las cuatro menos cuarto (siempre a la misma hora, como un reloj…) y que quiebra cualquier sueño repetido. Como hoy, en que Hugo B. me hablaba de algo como CTC, no sé qué será, debe ser la sigla de otra empresa más. Otro lugar en que deberé decir algo que quede como eco, resonando y que en unos años cuando pase por el frente de ese edificio, no sé si estará allí. Y Hugo me dije, es Hugo K. a quien no veo desde hace un año, luego de un reencuentro que creí sería para siempre. Y me desperté. Pensé, con la mano sosteniéndome en el baño, que quizá era eso. Que ambos eran pasajeros en mi vida. Que por más que quiera, nada me asegura que estén vivos cuando los llame.
Hablo de lo efímero. Las lecturas, las comidas, casi todo es así. Es efímera la ideología. Pero, frente a la palabra escrita, algo queda en su lugar. La puedo duplicar, copiar, scannear, memorizar como en Fahrenheit 457 o en la fantasmagórica biblioteca de la sombra del viento mantenerla en reserva. Por eso me obsesiona el papel escrito, y por eso también sueño con una biblioteca de pared a pared. Me fascinan los bibliófilos, los que compran primeras ediciones, fetichizando lo que no es más que papel con tinta. Estoy seguro que no lo hacen por el valor económico, para eso están los cuadros que combinan mejor con el mobiliario: no tienen ácaros ni generan alergia.
Un Partenón construido con libros prohibidos, envueltos en plástico para celebrar la llegada de la democracia y ahuyentar a los biblioclastas, bibliófagos y bibliófobos, los que ven allí una fuente de terror profundo. Un dispositivo temporal contra lo efímero de la memoria humana.
La de las generaciones.
Efemérides, fecha que pasa y no se repite.
Efímero, día en que vibro con cada letra cursiva, magia de los ojos en la página y su reverberación.
La casa está llena
de vos los cajones me dan miedo
un pedazo tuyo quizá asome
no sabré qué hacer
lo poco es fuerte
un instante
Todo superpuesto no me sobrepongo
a mi propia oscuridad o ceguera
buceo en la seca profundidad
sombras sin proyección
puntos puntos puntos puntos
que ruedan en giros
mis ganas de ser la asfixian
quizá un cajón sea luminoso
y no me asusten tantos esbozos
de vos.
de vos los cajones me dan miedo
un pedazo tuyo quizá asome
no sabré qué hacer
lo poco es fuerte
un instante
Todo superpuesto no me sobrepongo
a mi propia oscuridad o ceguera
buceo en la seca profundidad
sombras sin proyección
puntos puntos puntos puntos
que ruedan en giros
mis ganas de ser la asfixian
quizá un cajón sea luminoso
y no me asusten tantos esbozos
de vos.
Una imagen me asola
mi mano se hunde (una mano)
dentro mío, precipitada
horada mi plexo se escurre por el centro solar
no halla fondo, se estrella
al fin del camino nada
me desola
esa serenidad despojada de ritmo
insensible al palpitar o el movimiento
parece alma pero es oscuro (el alma es clara)
se presenta incolora
como estanque sin oxígeno
siembra de podredumbres
germinando oscuridad mi palabra no alza su voz
taladra y perfora mi mano (una sola)
se separa y aleja
me desampara frente a eso
que soy yo
allí donde no me alcanzo.
mi mano se hunde (una mano)
dentro mío, precipitada
horada mi plexo se escurre por el centro solar
no halla fondo, se estrella
al fin del camino nada
me desola
esa serenidad despojada de ritmo
insensible al palpitar o el movimiento
parece alma pero es oscuro (el alma es clara)
se presenta incolora
como estanque sin oxígeno
siembra de podredumbres
germinando oscuridad mi palabra no alza su voz
taladra y perfora mi mano (una sola)
se separa y aleja
me desampara frente a eso
que soy yo
allí donde no me alcanzo.
“Creo que he derivado hacia lo que la gente del oficio llama una digresión. Sin embargo dejaré estas páginas porque quiero fechar mi tristeza”
Charles Baudelaire
Charles Baudelaire
A quién quise matar
con cada intento
fallido acto cobarde
error de diagnosis
frente al vacío el balcón
con rejas (hechas para niños)
trepo sobre mis restos
creo en el abrazo del asfalto
el salto me sumerge
paso a paso descobijado
visión tremenda a zarpazos
furioso
sin censura previa
autos
piel desmenuzada
odio
colores sucesivos
en picada
un cúmulo del pesar
y peso mucho más en el piso
atado a la pared mareado en el gancho
que me retiene
(¿a qué y para qué?)
tristeza sin fecha
aniversario sin necrológica.
24-03-2008
Sí Rilke, la soledad es
Inspiradora o dolorosa a veces suave
complace cuando la compañía
espera y espera
me da miedo sin embargo
no alcanzo con mi letra y dejar escrito
me acobardo y desconsuelo
desinspirado solo
suspiro
Sutil la soledad tironea
despoja al día en la noche
el fin de semana la alumbra
es cuestión de horas
descontadas hasta el encuentro
pero uno es segundo en el otro
eso es la soledad
y la muerte será para ella
su fin.
Inspiradora o dolorosa a veces suave
complace cuando la compañía
espera y espera
me da miedo sin embargo
no alcanzo con mi letra y dejar escrito
me acobardo y desconsuelo
desinspirado solo
suspiro
Sutil la soledad tironea
despoja al día en la noche
el fin de semana la alumbra
es cuestión de horas
descontadas hasta el encuentro
pero uno es segundo en el otro
eso es la soledad
y la muerte será para ella
su fin.
Detecto a tiempo
mi no necesidad de escribir
oculta esta noche borrosa
su opuesto luminoso
la aparición vacía de la letra
de una ráfaga una estela
detección de un mareo
subrepticio y planeado
que se cuela en mi cansancio
es mi deseo de estar más allá
en esta noche que arde el delta
y deja caer su río hecho niebla
sobre mis calles
y su parque.
Por más que cierre todo
no puedo esconderme del verso ahora espeso
neblina natural en tanto
cemento
un olor a quemado
anunciando el fuego
y las cenizas que quedarán
por poco tiempo
sin registro.
mi no necesidad de escribir
oculta esta noche borrosa
su opuesto luminoso
la aparición vacía de la letra
de una ráfaga una estela
detección de un mareo
subrepticio y planeado
que se cuela en mi cansancio
es mi deseo de estar más allá
en esta noche que arde el delta
y deja caer su río hecho niebla
sobre mis calles
y su parque.
Por más que cierre todo
no puedo esconderme del verso ahora espeso
neblina natural en tanto
cemento
un olor a quemado
anunciando el fuego
y las cenizas que quedarán
por poco tiempo
sin registro.
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