Viajera Editorial Siempre de Viaje


Viajera Editorial te invita a descubrir
Estuche Negro Ricardo Czikk

malapalabra Cecilia Maugeri

clin caja Aníbal Ilguisonis



Miércoles 17 de junio a las 19 hs.
en el Centro Cultural de la Cooperación
(Corrientes 1543), Sala Solidaridad
Con la participación especial de
Jorge Monteleone, Adriana Mancini,
Daniel Scarfó y Karina Macció
más info en www.viajeraeditorial.com.ar
Mis ojos historian
mi torpeza
precoz
mi falta de respuesta a los estimulos
mi timidez
precoz
los anteojos que de chico quise sacarme
la miopía que ahora trato de simular
para que no se una a mi calvicie
ojos histeria
ojos objeto
ojos sopor
entrecerrados
uno y uno que buscan converger
se marean en las letras
quieren abarcar todo
pierden el detalle
ojos huevos
ojos furtivos (me miran)
ojos sorprendidos
ojos que revientan
córneas al aire
ventilan la ceguera
todos mis defectos
no me veo
ni cómo miro
miro mi mirada
no veo nada
ojos en un espejo
en la lupa que todo magnifica
ya no veo nada más
que mi ojo
sin ver nada.

Todos los poemas de amor se parecen

descubrimiento

despedida

no correspondido encuentro triángulo abrazo reconciliación alivio de ser

amado.


Escribo sobre el amor

para exorcisarlo

yo

expulsar las ganas de saber

de vos.


Dejar de mirar fotos

que me sacó te saqué nos sacaron

paisajes con precisos encuadres

de sentimientos

series difusas de segundos

cuando distraído me dejaba poseer.


Ahora hago de cuenta que me importa más

nada de vos

aunque te siga los recorridos

cruzando esa barrera

al encender el teléfono

tu despertar, lento

tu dormir, sin sobresalto

tu sudor.


Quiero sacarte de mí

y me encuentro con tus imágenes

muy adentro

difíciles de desterrar.


Los poemas de amor se parecen

hasta pueden aburrir.


Yo

escribo para no

pego a las teclas para no

duermo para no

te saco de mi mesa

me impongo soltarte

te someto a miles de transformaciones

sin siquiera acercarme.


Los poemas de amor son parecidos

algo está perdido

para siempre

te mirabas en el espejo

no verte a la mañana

bailando juntos

inexorable

lo espío a través de su cabello

por encima del hombro

viene

pero nada puedo hacer

para evitarlo.


Poemas de amor

escurridizos

atrapan sólo la cola

del cometa

cuando ya pasó

no queda ya nada

sólo su sombra.

DD

Hoy DD me contaba, me hablaba -mientras el café se consumía- sobre lo que estaba haciendo esos días. Las mujeres cuando se juntan (me dijeron) hablan de lo que sienten, los hombres hablamos de lo que hacemos. Yo sé, tarde o temprano, me dirá cómo se siente. Complicado Czikk, no sé como seguirá esto, difícil Ricardo, lo que pasa es que hago las cosas más difíciles. Es el retorno de lo mismo, pero los dos con menos pelo, única señal que puedo distinguir en el café que va decantando. Me acuerdo -mientras habla- de casi diez años atrás, en otro bar. Y me cuenta de lo que desearía. Creo que muchas veces escuché sus deseos. Los posterga. Constantemente la realidad se le impone. Quiere un taller dónde trabajar con sus herramientas. Me cuenta, que en la casa de sus padres le habían construido en el garage una plataforma donde apoyaba un tren eléctrico. Cuando el papá se llevaba el auto, él podía afirmarla sobre unos caballetes y subirse a arreglar las luces de su tren, poner más cosas en las estaciones, mejorar las rampas...

Mientras, miro de costado la computadora portátil, que abrió hace un rato para mostrarme el logo de la empresa que está poniendo en marcha. En el fondo de pantalla hay una foto muy tierna de su padre besando a su hija mayor. En blanco y negro. Un primer plano de los dos. Un gesto único de amor. Su papá que ya no está, evocado en esa plataforma, ese rincón que quiere recuperar para jugar con su tren, sus herramientas. Y quizá precise escapar de las obligaciones. Lo veo agobiado. No son diez años más. Es una vida larga que va cayendo sobre los dos. El café se consume. Ahora pedimos algo más. Me duele el estómago. No debo comer pizza, y ayer a la noche, para no salirme del rebaño, lo hice. Ahora pago las consecuencias.

DD me dice que ya debe irse, que tiene que seguir montando una mámpara para el baño recién refaccionado de sus hijas. Lo hará sin su mesa de juego, lo terminará por el mismo amor que le otorgó, a él, un tren. Un beso, transformado en plataforma para ser padre.


Viernes 27 de marzo, 19.30 hs.

Viajera Editorial
en la librería Hernández
(Av. Corrientes 1436)

Te invitamos a escuchar los avances de los nuevos ttulos
y fragmentos de nuestros libros publicados,
ledos por sus autores.


La perdida o la perdida por Karina Macció

La cajita de Pandora por Virginia Janza

Estuche negro por Ricardo Czikk

Malapalabra
por Cecilia Maugeri

Clin Caja por Anibal Ilguisonis

Literatura gourmet para disfrutar
y acompañar con una copa de vino